dilluns, 19 d’octubre de 2015

ESTUDIO DEL LATÍN


¿Pero para qué sirve el latín hoy?

¿Cuál es la utilidad de una lengua muerta, que requiere atención, dedicación y esfuerzo?

El latín nos sirve como trampolín para sumergirnos más profundamente en nuestra visión del mundo, en nuestra manera de pensar, en nuestra vida. Aquel que entiende bien el mensaje que el latín trasmite en sus textos se cuestionará mejor y verá que antes de nuestros valores hubo otros, muy diferentes, pero perfectamente coherentes, que merecen nuestra admiración y respeto. Nos permite vislumbrar cuántas cosas cambiaron y cuántas permanecen sorprendentemente con la misma forma que tenían entonces, muchas veces apenas con otro nombre.

Una lengua muerta que vive y respira

De "lengua muerta" el latín no tiene nada. Veamos, por ejemplo, expresiones son usadas en Derecho. ¿Quién puede decir que nunca oyó hablar de hábeas corpus?. Esta lengua calificada como "muerta" está presente en las tecnologías modernas, como en la fecundación in vitro o en el fax.

El latín está tan entrañado en nuestra lengua que hasta se confunde con ella: ídem es latín, así como grosso modo, per cápita o etcétera.

Con el latín, vemos que las irregularidades y las temibles excepciones de las gramáticas no son ni irregularidades ni excepciones. Todo adquiere una lógica más diáfana y previsible. Si sabemos bastante latín habremos ampliado nuestro horizonte lingüístico y esto nos destacará de los demás.